FORT HOOD, Texas - Las autoridades inspeccionaron las pertenencias y la vida del mayor Nidal Malik Hasan, un psiquiatra musulmán de carácter solitario, en busca de las razones que le llevaron a disparar contra sus compañeros en la base militar, entre ellas una latina que estaba embarazada.
Hasan, el presunto autor de la matanza en Fort Hood, no usó armas reglamentarias del Ejército, sino dos pistolas que había comprado a título personal. Con ellas protagonizó una de las peores matanzas en la historia militar de Estados Unidos.
Se trataba de una persona solitaria, cuyos padres habían muerto jóvenes
y que buscaba una esposa musulmana devota, como él. Pese a sus
frustraciones personales, no mostraba sufrir ninguna enfermedad mental,
según declaraciones de sus colegas y familiares a la prensa
estadounidense.
La policía militar y federal ha registrado su apartamento en
Killeen, Texas, y el automóvil que estacionó en la base y ha comenzado
a entrevistar a las personas que lo conocen.
Mientras tanto,
Hasan, de 39 años, permanece en coma, aunque en condición estable, tras
ser alcanzado por los disparos de una policía civil, la sargento
Kimberly Munley.
"Se topó con el atacante. En un intercambio de disparos, ella fue
herida, pero logró alcanzarle cuatro veces. Fue una actuación estupenda
y enérgica por parte de esta agente de policía", dijo en una rueda de
prensa el teniente general Robert Cone, el comandante de la base.
Identidad de las víctimas
Ya
han comenzado a conocerse la identidad de las víctimas, jóvenes
soldados que se preparaban para ser desplegados en Afganistán o Irak, o
que volvían de allí.
Hasan también debía seguir ese camino, dado
que tenía órdenes para ser trasladado a Afganistán, la primera vez que
iría a la guerra, informó el coronel Steve Braverman.
Algunos colegas y familiares declararon a la prensa estadounidense que
quería que Estados Unidos se retirara de esos dos países, que intentó
abandonar el Ejército y no deseaba ir al frente, pero enfatizaron que
nunca manifestó ideas extremistas.
"Le mortificaba la idea de ser desplegado", dijo al diario The New York
Times su primo Nader Hasan, quien añadió que "la gente le contaba a
diario los horrores que vieron" en combate.
"Aláhu Akbar"
Algunos
soldados que presenciaron la matanza han dicho que Hasan gritó "Aláhu
Akbar", que significa "Dios es grande" en árabe, antes de disparar,
según el comandante de la base.
Organizaciones islámicas de
Estados Unidos condenaron el ataque y dijeron haber recibido amenazas
anónimas cuando se supo que su autor era musulmán.
"Ninguna
ideología religiosa o política podría justificar o excusar nunca una
violencia arbitraria e indiscriminada como ésta", señaló el Consejo de
Relaciones Islámicas Estadounidenses.
En su intervención, Obama
afirmó que el país entero "se encuentra de luto" ante uno de los peores
incidentes de violencia registrado en una base militar y ordenó que las
banderas en los edificios oficiales ondeen a media asta hasta el 11 de
noviembre, cuando se conmemora el Día de los Veteranos.
El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, anunció que el presidente asistirá al funeral, cuya fecha aún no ha sido marcada.